28. Volvimos a Soria (si es que alguna vez nos fuimos) con nocturnidad y alevosía. Y sin retrovisor. Hospedaje de urgencia para una noche corta que precedió cajas y reencuentros: con San Esteban, con los libros, con la
love casetilla, con amigos. Con Expoesía.
Bécquer sigue apareciéndose constantemente en Soria. Y
Adelina se paseó por el Salón Rojo.
29. Un tanga para desayunar. Condones poéticos, la guinda del orgasmo.
Avanti para merendar, al aire libre mejor.
Manzanas y cuchillos, teatro Lorca.
30.
"¡¡Corre, que te la están meneando!!" Nuevo deporte: levantamiento de casetas.
Nerudito bengalí me habla en gallego en el corazón de Castilla. Me siento Arrabal en Nueva York con
elchinoqueseponeahablarnosencatalán.
Fuentetoba pequeño paraíso arrebatado.
Sorpresa sarasoriana: mensaje de mi principito.
1. "Pútez".
Separación temporal: enfurecido, el cielo llora. Se calma cuando regresas, y te recibe con una paella en grúa.
Pequeño tocayo que no come, buscado por la policía; pequeño Jim Morrison rubio, dragón de dos cabezas.
Siempre he querido saber fumar en pipa.
Hasta que no vino Manuel no cenamos huevos fritos.
2. Trompeta y pandero: aviso de bookcrossing. Promesas rotas: vuelta a la lectura.
Un último empetón y... pregón de fin de feria. Comida lenta, despedidas rápidas.
Otra vez nos vamos, otra vez nos quedamos.

