
Si grabas no puedes hacer fotos: como el sábado grabé, no hice fotos. Por eso pongo aquí arriba esta foto de
Ángel Sobreviela, tanto a Guinda como a mí nos ha gustado especialmente por motivos evidentes.

Hacía tiempo que
Ángel Guinda no recitaba en su Zaragoza natal, y la ciudad le recibió calurosamente, con la planta inferior de
La Campana de los Perdidos llena a rebosar.
Tras la introducción de
Manuel M. Forega y el homenaje a
Ana María Navales comenzó el recital. Ahí va un fragmento de la primera parte de la lectura, con los poemas
Hacia una poética,
Anillos de humo,
Escribir,
El yo múltiple,
LSD,
Vidas,
La vida entre las manos, Esto escuchó un joven,
Aniquilaciones,
En respuesta a una joven,
Desfile de máscaras,
Fachadas,
Como una despedida,
Morir, y
Suma y no sigue:
Tornorretorno de Ángel al escenario. Segunda parte de la lectura, en el siguiente vídeo un fragmento, con los poemas El discurso, No, La diferencia, Cajas, Zozobra, La venganza, Póstumo, Superviviente, La muerte mira a otro lado, Coartada (con Trinidad Ruiz Marcellán) y El último deseo.
Cuando todo había acabado, la
guinda:
Luis Felipe Alegre subió a recitar parte de
El almendro amargo, un poema que solo fue editado en Buenos Aires hace ya veinte años y que no dejaba títere con cabeza en esta
Extraña.
Con
El almendro amargo (pero nada amargados) terminó el recital y empezó la noche, una noche con turbias historias de prostitución y Cacaolat, bacaladeras, cánticos callejeros, graffitis, bailes, chupitos y amor, mucho amor... que no falte que falta hace.
Termino como terminaba aquel guindiano Manifiesto del 78:
Nuestro lema: "Menos divos, más poetas subversivos".
· Muchas gracias a
MacJose por su ayuda para comprimir los vídeos.
· Hay más crónicas: la de
Manuel Forega, la de
Fernando Sarría, la de
Luisa Miñana, y la de
Ángel Sobreviela. Espero no haberme
perdido ninguna otra.