DesConcierto de Olaia Pazos / Aialo Laia en la Sala Triángulo de Lavapiés, el pasado día 9. Inigualable e inimitable.
Y Estamos todas locas, ese himno total de Panda de Tolos.
Y Estamos todas locas, ese himno total de Panda de Tolos.
Pero hace dos veranos ya acaeció que, yendo nuestro camino por las calles de Allariz, el cielo oscureció repentinamente y las nubes se abrieron (porque aunque era verano estaba nublado, pues 'miña terra galega donde el cielo es siempre gris') a un único rayo lumínico, que incidió sobre nosotros. Cual San Pablo del caballo, caímos al suelo fulminados, envueltos en luz, cegados por la potencia de la misma, y oímos una voz que nos decía: '¿por qué me hacéis fotos?', y respondimos: 'porque queremos tenerte', y la voz nos dijo: 'Soy (...), y vuestra seré algún día'. Los que estaban con nosotros vieron la luz, pero no oyeron la voz que nos hablaba. Dijimos: '¿y qué hemos de hacer?'. Mas no hubo más respuesta. (Del libro Hechos de los apóstolos)
Corre el rumor de que sus últimos años vivió en Galicia. No es cierto, vivía en Holanda, pero venía siempre que podía y revolucionaba el plató y a Gayoso en sus célebres apariciones en Luar, como muestra un botón: en su última visita, hace apenas dos meses, acabaron todos "movendo o cu". Tal fue su impacto en tierras gallegas que ya hay una propuesta popular para que descanse en el Panteón de Galegos Ilustres (donde no entra nadie desde Castelao en el 84).