Continuamos con el irrepetible Bela Lugosi. Ayer vimos su ascenso al estrellato, y cómo rápidamente se vio eclipsado por Karloff.
A finales de los 30 su situación económica era muy delicada. Aparecer en la película “Ninotchka” (protagonizada por Greta Garbo), aunque fuera en un papel secundario, hizo creer a Bela que volvería a la fama, pero no fue así. Siguió participando en películas menores como “Los ojos misteriosos de Londres” o “El murciélago diabólico” entre otras.
A principios de los 40 se preparaba el rodaje de “El Hombre Lobo” y Bela se ofreció a protagonizarla, pero fue rechazado. En su lugar estaría el hijo del mítico Lon Chaney, un joven e inexperto Lon Chaney Jr., aunque se defendió bastante bien en el papel protagonista. A cambio a Bela le dieron un rol secundario, Bela el Zíngaro, el gitano desencadenante de la trama.
Al año siguiente volvió a ser Ygor el sirviente en “El Fantasma de Frankenstein”, con Lon Chaney Jr. haciendo de Monstruo en lugar de Karloff.
Aparte de su frágil situación económica, la salud de Bela comenzaba a empeorar, además de arrastrar dolores desde la Primera Guerra Mundial que con la edad se incrementaron. Poco a poco se fue haciendo adicto a los calmantes, en especial a la morfina.
Y en 1943, al borde de la ruina, tuvo que tragarse sus palabras de doce años atrás y aceptar el papel de Monstruo de Frankenstein. En esta nueva entrega, “Frankenstein y el Hombre Lobo” (de nuevo por Chaney Jr.), el Monstruo aparece ciego, con un cerebro tarado, y el poco diálogo que tenía se eliminó en el montaje final, quedando así un Monstruo que solo daba tumbos y balbuceaba. Estas modificaciones se hicieron sin permiso de Lugosi, y finalmente la película muestra una actuación ridícula por la que Bela recibió muchas burlas y críticas. Esa humillación le relegó ya casi al olvido.
Enfermo y con un niño que criar, tenía que aceptar cualquier papel que le ofrecieran, y en esos años interpreta, entre otras, “The Ape Man”, “El Retorno del Vampiro”, “Zombies on Broadway” o la bastante ridícula “La Casa Encantada”, protagonizada por los East Side Kids, un famoso grupo de chicos humoristas de la época y en la que Ava Gardner y Bela Lugosi tenían papeles meramente secundarios.
En 1945 resurge levemente con su última colaboración con Karloff, la magnífica “El Ladrón de Cadáveres”, a pesar de que otra vez el papel de Bela tenía menos peso que el de Boris.
Dos años después protagoniza “Miedo a la Muerte”, su primera y única película en color. Y en 1948 repite el papel de Drácula en el cine en “Abbott y Costello contra los fantasmas”, película en la que los dos humoristas se lucían mofándose de varios monstruos.
A finales de los años 40 y principios de los 50 los gustos del público cambiaron, el terror y los monstruos dejaron de estar de moda, y ahora lo que se llevaba era la ciencia ficción: los viajes espaciales, las invasiones alienígenas y las amenazas nucleares. Lugosi, olvidado, enfermo y a punto de la quiebra no se supo adaptar al cambio, por lo que sus apariciones cinematográficas fueron cada vez más esporádicas.
Sobrevivió un tiempo haciendo actuaciones en vivo en cines subterráneos de Nueva York, donde actuaba sin guión ni argumento ni nada, a pura improvisación, haciendo de científico loco con un gorila como ayudante. Los niños y jóvenes que iban al “espectáculo” no sabían quién era ese ridículo viejo y se pasaban la función tirándole cosas y gritándole insultos.
En 1953 se divorció de Lillian Arch, su tercera esposa, madre de su único hijo y con la que llevaba casado desde hacía 20 años, quedando así solo, arruinado y enfermo.
Ya no actuaba, había sido olvidado, y vivía recluido en su casa volviéndose loco, adicto a la morfina y durmiendo en un ataúd, creyéndose el verdadero Conde Drácula, demencia provocada por tantos años representándolo en teatro y cine.
Y fue en ese momento cuando apareció Ed Wood en su vida.
Edward D. Wood Jr. era un aspirante a director de cine, que tenía grandes ideas pero ningún medio para llevarlas a cabo. No consiguió financiación para hacer una película hasta que escribió un guión muy impactante para la época: la historia de un hombre al que le gustaba vestirse de mujer y sus problemas con su familia y la sociedad. Aún así necesitaba un buen reclamo para poder venderlo, y al conocer a Lugosi (del que era un gran fan desde niño) le propuso un pequeño papel de narrador en la película. Bela aceptó y así volvió al mundo del cine con “Glen o Glenda”.
Esta película era bastante autobiográfica, Ed Wood era travesti (al principio en la intimidad de su hogar, y llegando después a salir a la calle con la ropa de su esposa) y ante la falta de personal y para hacerla más creíble la protagonizó él mismo. El resultado es un film extraño pero original y con un encanto especial, e independientemente de su calidad sirvió para crear una amistad entre Wood y Lugosi.
El director, entusiasmado de trabajar con su gran ídolo, comenzó a proponer ideas y a escribir futuros guiones, transmitiéndole su entusiasmo a Bela, que volvió a tener ilusión por vivir y por trabajar.
Para la siguiente película, “The Bride of the Monster”, Lugosi ya tuvo el papel protagonista, un científico loco que planeaba crear una raza de superhombres con los que conquistar el mundo. Al igual que “Glen o Glenda”, esta película se rodó con muy pocos medios y con decorados y efectos especiales ridículos, pero tiene un momento imprescindible, un pequeño monólogo muy emotivo de Bela en el que su personaje (¿o él mismo?) reflexiona sobre el sentido de su vida, su situación y su soledad. Coño es que... es digno de ponerlo, ahí va:
martes, 21 de octubre de 2008
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1 comentario:
Lo de que Lugosi era mejor actor que Karloff es un burdo mito, alimentado por los fans de Lugosi.
Si vemos el modo exagerado y acartonado con que interpretó a Drácula, y a la repeticion de la repetidera de sus personajes, no cabe menos que asombrarse de que lo consideren superior a Karloff que hizo muchisimos papeles distinto y que en LOS LADRONES DE CUERPOS le dio una soberana leccion de actuacion.
No fue por suerte que Karloff fue una estrella y lugosi no. Karloff era refinado, culto, buena persona, y era capaz de sacr agua de las piedras como en el papel del monstruo. Lugosi era un egolatra que se creia el mejro actor del mundo, y nunca lo demostró.
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