domingo, 23 de noviembre de 2008

Hoy hablamos de... Boris Karloff

Tal día como hoy en 1887 nació William Henry Pratt en Camberwell, Londres. Fue el pequeño de ocho hermanos.
Apasionado desde pequeño por el teatro y la interpretación, con un carácter amable, educado, culto y refinado, al terminar el instituto comenzó a estudiar una carrera diplomática que a los 21 años abandonó para irse a Canadá a buscar trabajo como actor.
Consiguió unirse a una compañía teatral, y se cambió el nombre a Boris Karloff. Compaginaba la actuación con trabajos como jornalero o camionero, que eran los que realmente le aportaban ingresos, y poco a poco iba afianzando su carrera, aunque siempre en papeles de extra o secundario.
Dio el salto al cine en 1919 con The Lightning Raider, a la que seguirían más de cincuenta películas mudas en diez años. En 1929 tuvo su primer papel de cine sonoro con The Unholy Night de Lionel Barrymore, aunque como siempre en un personaje muy secundario.
Así siguió un par de años más hasta que en 1931 llegó su gran oportunidad.
Gracias al éxito que había tenido el Drácula de Tod Browning (1 y 2) la Universal decidió continuar con el género de terror y rodar una adaptación de Frankenstein. Se le ofreció el papel de monstruo al mismo actor de Drácula, a Bela Lugosi (1 y 2), pero éste lo rechazó porque no quería actuar irreconocible por el maquillaje y sin diálogo. La oferta recayó en un desconocido Karloff, que la aceptó sin dudar.

Esta actuación significó el ascenso a la fama de Karloff y el comienzo del declive para Lugosi. Tras protagonizar Frankenstein, Karloff pasó a ser el actor de moda y empezó a recibir papeles importantes: Scarface, El Caserón de las Sombras, La Máscara de Fu Manchú, y el que terminó de encumbrarlo definitivamente, La Momia.
Se dice que esto creó una especie de “rivalidad” entre Karloff y Lugosi, aunque parece ser que es más mito que realidad. Llegaron a co-protagonizaron algunos títulos, los más destacables fueron El Cuervo y The Black Cat.
Durante los años 30 interpretó dos veces más al monstruo que le dio a conocer, en La Novia de Frankenstein y El Hijo de Frankenstein, y muy a su pesar se fue encasillando en películas de misterio y terror.
En la década de los 40 su fama decreció y trabajó sobre todo en teatro aunque sin abandonar el cine, con películas como The Boogie Man Will Get You, La Isla de la Muerte, Bedlam, o esa maravilla que es El Ladrón de Cadáveres, última colaboración con Lugosi.
En 1949 empezó a hacer sus primeros trabajos en televisión, medio al que se dedicó casi por completo durante la siguiente década, y a finales de los 50 viajó a Europa e hizo algunas películas en Inglaterra e Italia.
Durante los 60, siendo un auténtico olvidado ya, fue rescatado por Roger Corman (“el rey de la serie B”) para actuar en un par de films junto a Peter Lorre y Vincent Price. En esa época y también para Corman hizo la magnífica El Terror, donde actuaba junto a un jovencísimo Jack Nicholson.
Cerca del final de su vida rodó tres películas de bajo presupuesto en México, que fueron estrenadas después de su muerte.
Boris Karloff murió de una neumonía a los 81 años el 2 de febrero de 1969 en Sussex, Inglaterra, y su cuerpo fue incinerado.

Durante toda su carrera disfrutó de más fama, más suerte, mejor trato y mejores papeles que Bela Lugosi, y posiblemente Karloff tenga un mayor reconocimiento, pero algunos opinan que Lugosi era mucho mejor actor, ¿vosotros qué opináis?
En cualquier caso, Karloff fue un actor irrepetible, con una presencia única ante las cámaras y que dominó el género del terror durante toda su vida.

1 comentario:

Kostas Kamaki dijo...

Anda, anda, anda, guindilla... que nos vemos y te escuchamos esta tarde..., jejeje.
Abraciños.